Programa #365: Rol de Ecuador en la conservación regional de tortugas marinas
Luigi Rivero, de la Fundación Reina Laúd, explicó en Azul Sostenible cómo se protegen 45 km de playas en Manabí, qué pasó con las tres tortugas laúd que llegaron este año, qué amenazas enfrentan los nidos y cómo puede colaborar la ciudadanía.

Ecuador es sitio de anidación de tortugas marinas, incluida la laúd, una especie en peligro crítico en el Pacífico Oriental. Lo explicó en Azul Sostenible Luigi Rivero, coordinador de proyectos y técnico de monitoreo de la Fundación Reina Laúd. Habló del trabajo en la costa de Manabí, de las amenazas a los nidos y de lo que puede hacer la ciudadanía.
Una fundación con 45 kilómetros de costa bajo monitoreo
Rivero contó que la organización trabaja desde 2015. Ha tenido varios nombres: primero se llamó Golfinas de Crucita, luego Contamos Contigo y, desde hace menos de un año, Reina Laúd. Eligieron ese nombre por la tortuga laúd, la especie que más problemas enfrenta y a la que llaman «la reina de las tortugas» en el país.
Según explicó, la fundación mantiene el primer campamento tortuguero de San Jacinto, en el cantón Sucre. Su permiso de trabajo cubre unos 45 kilómetros de costa entre Bahía de Caráquez y el sur de Crucita, en los cantones Sucre y Puerto Viejo. Los monitoreos son diarios, de día y de noche, según las mareas y los aguajes. Rivero indicó que las tortugas pueden anidar en cualquier tramo de esa franja, y por eso la vigilancia debe ser cada vez más amplia y precisa.
El equipo reúne biólogos, profesionales ambientales, pescadores y jóvenes de la comunidad. Rivero señaló que cuentan con los permisos del Ministerio de Ambiente para monitorear, investigar y reubicar nidos, y que siguen protocolos internacionales. Añadió que muchos avistamientos llegan por llamadas de los vecinos.
La tortuga laúd en Manabí
El año pasado la fundación registró cerca de 100 nidos, según Rivero. De ellos, entre 92 y 93 fueron de tortuga golfina, la más frecuente, y siete de laúd. Este año también registraron la anidación de una tortuga carey en el sector sur de Crucita.
Rivero relató que este año llegaron tres hembras de laúd. Una de ellas fue marcada con un dispositivo satelital en marzo, en el sector de El Pajonal, y la bautizaron Lucero. La fundación siguió su recorrido hasta junio, cuando ya se había desplazado miles de kilómetros y estaba frente a las costas de Chile. Otra hembra apareció muerta cerca de la playa de El Pajonal, y la fundación no conoce la causa.
Rivero indicó que, sumando los nidos, hallaron más de 400 huevos de laúd, de los que sobrevivieron unos 100. Esos neonatos fueron liberados entre las playas de San Jacinto y Crucita. Explicó que solo una de las tres hembras puso huevos fértiles, y que no se debió a intervención humana, pues los nidos estaban vigilados a diario. Dijo que la causa no está clara y que una biólogo especialista les planteó como posible factor la escasa presencia de machos. En las golfinas, en cambio, la tasa de éxito supera el 85 o 90 % según la temporada.
Rivero precisó que, según las estimaciones de la organización internacional Leatherback Project, quedan cerca de mil laúdes en el Pacífico Oriental, entre Panamá y el norte de Perú. La fundación comparte con científicos sus datos sobre nidos y zonas de anidación. Con esa organización realizó el marcaje de Lucero.
Amenazas en las playas
Rivero identificó varios problemas de origen humano. El primero es la extracción ilegal de arena: dijo que desde 1980 se ha sacado una cantidad enorme y que la erosión es grave. La fundación impulsa con el Ministerio de Turismo puntos focales para identificar las zonas más conflictivas. Entre las que quiere proteger mencionó el tramo entre Punta Bikini, El Pajonal y Punta Gorda. También pidió acciones del Ministerio de Ambiente y de los gobiernos seccionales, como municipios y juntas parroquiales.
El segundo problema es la contaminación por plástico, vidrio y otros desechos, que la fundación enfrenta con limpiezas de playa, mingas y educación ambiental. El tercero es la contaminación lumínica. Rivero explicó que la luz blanca de las zonas habitadas confunde a las crías, que no encuentran el camino al mar. Pidió no iluminar más los sectores sin desarrollo urbano. La conductora Mayi Zambrano había comentado que vio en una transmisión de la fundación a crías desorientadas por las luces de la ciudad.
Rivero añadió que, cuando llegó la laúd a Crucita, hubo personas que estresaron al animal.
Investigación, apoyo y alianzas
El ingeniero Guillermo Morán opinó que la investigación científica sobre las tortugas necesita más inversión. Sugirió que universidades, organizaciones y sector privado formen una red nacional que no se limite a una especie ni a una zona. Planteó que los datos de la fundación son muy valiosos: según contó, al hablar de la laúd en un foro científico le preguntaron si en Ecuador también hay sitios de reproducción.
Rivero coincidió en que se necesita más investigación y dijo que la fundación está abierta a firmar convenios con universidades. Mencionó otras organizaciones que trabajan en el país: la Fundación Charles Darwin en Galápagos, Equilibrio Azul en Machalilla, Raxe en Manta y el proyecto SAME en el norte. Opinó que unirse permitiría tocar con más fuerza las puertas de los municipios y del Ministerio de Ambiente y Energía. Durante el programa, la conductora comentó que el director de la Facultad de Biología Marina de la PUCE en Manta le escribió interesado en contactar a Rivero.
Rivero agradeció el apoyo de Nirsa y Tunacons, y también el de Wild ID y de otras instituciones. Explicó que la ayuda logística, como vehículos, combustible, alimentación y movilización de voluntarios, es esencial. Dijo que, sin vehículo, el marcaje de la laúd del año pasado quizá no habría sido posible, y que las limitaciones financieras impiden ampliar los kilómetros monitoreados.
La fundación será una de las beneficiarias de la carrera Nirsa Ocean Run. Rivero indicó que se correrían 5 km el domingo 12 de julio, a las 7:00, en San Borondón, y que él participaría.
Planes para este año y cómo colaborar
Rivero dijo que este año la fundación quiere reforzar la educación ambiental, aunque admitió que no todos los objetivos podrán cumplirse por límites logísticos y económicos. Con la Academia del Océano, que lidera su vicepresidente, el biólogo marino Juan Fernando Pesantes, prevé capacitar a organizaciones pesqueras y sus familias, y a niños de instituciones educativas de los cantones Sucre y Puerto Viejo. También planea organizar mingas en sectores contaminados donde llegan las tortugas.
Para la ciudadanía, Rivero recomendó avisar de cualquier avistamiento de tortugas adultas, nidos o neonatos. La fundación está en Facebook, Instagram y TikTok, y atiende también por WhatsApp y por llamada. Pidió enviar la ubicación y, si es posible, una fotografía. La fundación seguirá los procedimientos correspondientes bajo los protocolos del Ministerio de Ambiente y los internacionales. Las mismas vías sirven para ofrecer donaciones, voluntariado o alianzas.
La entrevista completa con Luigi Rivero, con más detalles sobre el trabajo de la Fundación Reina Laúd, está disponible en la emisión del programa: https://www.youtube.com/watch?v=cwHMulxGGGQ


