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Programa #371: Cultivo de ostras en Jambelí, una alternativa para la pesca artesanal

Francisco Pozo, presidente de la asociación artesanal 19 de Septiembre Jambelí – ASOPESCAR, explicó cómo cultivan ostras en Santa Elena, qué obstáculos enfrentan y qué prevé la feria del 4 de septiembre.

Portada del programa 371 de Azul Sostenible: Cultivo de ostras en Jambelí, una alternativa para la pesca artesanal
Foto: Azul Sostenible / youtube.com

El cultivo de ostras gana espacio entre los pescadores artesanales de la península de Santa Elena como una fuente de ingresos distinta a la captura. En Azul Sostenible conversamos con Francisco Pozo, presidente de la Asociación de Producción Pesquera Artesanal 19 de Septiembre Jambelí – ASOPESCAR, quien describió cómo trabajan, qué les cuesta y qué necesitan para crecer.

Un proyecto que llegó hace unos ocho años

Pozo contó que la iniciativa llegó a su asociación de la mano de una bióloga que recorría organizaciones de pescadores ofreciendo el proyecto. Él no conocía la semilla de ostra, pero le interesó y comenzó con una siembra de 5.000 semillas, hace unos ocho años.

Durante mucho tiempo sembraron en cantidades pequeñas, en parte porque la asociación no tiene embarcación ni motor fuera de borda. Hoy el cultivo se integra a un proyecto de fortalecimiento de cadenas de valor, que según Pozo busca que estas iniciativas permanezcan en manos de los pescadores.

El ingeniero Guillermo Morán destacó que Santa Elena tiene potencial para la maricultura y que estos esfuerzos muestran alternativas productivas para las costas, más allá de la pesca.

Cómo se cultiva la ostra en el mar

Pozo explicó que el cultivo se hace en linternas semilleras, estructuras de plástico de diez pisos, parecidas a un acordeón. Las semillas son diminutas, del tamaño aproximado de una pepa de sandía. Para sembrar 5.000 se usan dos linternas, de modo que no queden apretadas.

Las linternas cuelgan de una línea con boyas, a unos 600 metros de donde rompen las olas. Quedan a cerca de un metro bajo la superficie, lejos de los depredadores. Pozo mencionó un pez de dientes fuertes que puede morder el plástico, por lo que cada linterna lleva una funda protectora y un flotador.

El manejo exige salidas de revisión y limpieza cada 10 o 15 días, según el estado del mar. El ciclo hasta la venta dura entre ocho y nueve meses. Pozo señaló que, a los cinco meses, las ostras de su cultivo rondaban los 9 centímetros, y que llegan al mercado con 10 a 11 centímetros.

Mercado y paciencia

Según Pozo, la producción se ha entregado a Guayaquil y se vende también localmente a restaurantes y consumidores. Para tener producto durante todo el año, explicó que se necesitan siembras periódicas, de tres o cuatro por año, comparables a los ciclos de una crianza avícola.

La conductora Mayi Zambrano preguntó por la inversión necesaria. Pozo respondió que depende de cuántas semillas siembre cada grupo y de si cuenta con embarcación y motor. Advirtió que el cultivo requiere paciencia y que no ofrece resultados inmediatos. También reconoció que para su asociación los costos son altos.

Desafíos: robos, materiales y comercialización

Pozo relató que en una ocasión les sustrajeron los equipos del cultivo y debieron volver a empezar. Según su información, los materiales provienen de Japón y deben renovarse, por lo que pidió apoyo. Mencionó que ha recibido capacitación en teoría y práctica y que le gustaría recibir más.

Entre sus preocupaciones también está la comercialización: espera que el producto tenga una salida más abierta y que no se quede estancado cuando llegue la cosecha.

Aquí y en el mundo: la acuicultura como alternativa

El conductor recordó que el cultivo de ostras se desarrolla también en Anconcito y en el sur de Manabí. Dijo que, según el informe reciente de la FAO sobre el estado mundial de la pesca y la acuicultura, esta ya superó a la pesca en producción y consumo, mientras la captura enfrenta límites biológicos.

A su juicio, Ecuador tiene potencial, pero necesita políticas de apoyo, financiamiento, capacitación y tecnología adaptadas al sector artesanal. Planteó además que las familias de los pescadores podrían procesar el producto para darle valor agregado. Como referencia, citó a los pescadores artesanales chilenos, que tienen cultivos de algas y ostras muy desarrollados con respaldo de sus gobiernos.

La feria de ostras del 4 de septiembre

Pozo informó que la feria está prevista para el 4 de septiembre, frente al municipio, con la participación de dos asociaciones. Habrá música, premios y gastronomía: ostras, ceviche de camarón, platos gratinados, empanadas y otras preparaciones de pescado. Según explicó, se han invitado restaurantes, con el respaldo de la Prefectura.

Con los recursos de la feria, la asociación busca completar su contraparte del proyecto de cadenas de valor: un establecimiento con congeladores y empaque al vacío para procesar ostra, camarón y pescado.

Entre sus próximos pasos, Pozo mencionó conseguir financiamiento para una embarcación y un motor, lograr tres o cuatro siembras al año y que su asociación sea reconocida como ostrera. El presentador indicó que el Azul Móvil podría acudir a la feria para registrarla y que él asistirá en otra ocasión.

Mire la emisión completa

Para ver la conversación completa con Francisco Pozo, las demostraciones del cultivo y la invitación a la feria, mire la emisión en https://www.youtube.com/watch?v=pC-zwyLp39o

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