Programa #377: Iluminar el mar para reducir la captura incidental
Luces LED en redes de enmalle artesanales buscan que tortugas, rayas, tiburones y cetáceos eviten quedar atrapados. Janneth Contreras, de Fundación Mare Nostrum, explica los resultados del piloto en Jaramijó y los planes de ampliación.

¿Puede una luz pequeña evitar que una tortuga o una mantarraya queden atrapadas en una red? Ese es el planteamiento de Iluminar el Mar, un proyecto que instala luces LED en redes de enmalle de pesca artesanal en Ecuador. Su responsable en Fundación Mare Nostrum, Janneth Contreras, lo explicó en una entrevista en Azul Sostenible.
Una solución sencilla para un problema complejo
Janneth Contreras, responsable de Economía Azul y Gobernanza Oceánica de Fundación Mare Nostrum, en Manta, recordó que en las redes artesanales interactúan especies altamente migratorias, algunas en estado crítico o amenazadas. La captura incidental no es intencional por parte de los pescadores, subrayó. La idea es que las especies capaces de percibir la luz noten la red y la eviten.
Contreras explicó que el proyecto busca llevar a la práctica una tecnología estudiada previamente en otros países. El proyecto arrancó con la cooperativa 8 de Diciembre, en Jaramijó, y se desarrolla desde 2022 mediante una alianza entre Fundación Mare Nostrum y Leatherback Project, organización que tiene a la tortuga laúd como especie emblemática. La primera fase se financió con un premio del Ocean Innovation Challenge del PNUD y se realizó con diez embarcaciones de esa cooperativa.
Cómo se probó en el mar
La invitada explicó que algunas redes de la cooperativa miden hasta 1,6 kilómetros. El diseño experimental iluminó la mitad de la red, dejó un espacio de amortiguamiento y mantuvo el resto sin luz. Así se registró la captura lance tras lance en ambos sectores. Las luces se activan al tocar el agua, de modo que no consumen energía fuera del mar, y se colocan cada 16 metros. El estudio se hizo a 10 metros de profundidad. Una segunda fase prueba profundidades mayores para comprobar si cambian los resultados.
La invitada detalló que la comunidad con la que trabajan realiza sus lances de noche. Atribuyó al piloto estas reducciones de captura incidental: 58 % en tortugas marinas, 50 % en mantarrayas, 45 % en tiburones y 73 % en cetáceos. También señaló que los pescadores no notaron afectación en sus capturas dirigidas. Son resultados del piloto con este tipo de red de enmalle. Cualquier aplicación a otras artes de pesca requeriría un estudio propio, advirtió.
Pescadores científicos y beneficios directos
Según explicó Contreras, el proyecto empezó con observadores a bordo del Colegio de Biólogos de Manabí. Con el tiempo, los pescadores aprendieron a levantar datos y hoy los llaman pescadores científicos. Contreras indicó que participaron en el diseño del gancho que sujeta la luz a la red, en las pruebas de profundidad y en las consultas sobre seguridad. En los talleres, además, explicaron a otros pescadores cómo lanzan y enganchan el equipo.
Entre los beneficios que, según Contreras, ya perciben, están la reducción de hasta cuatro horas en las faenas por evitar desenmallar animales y un menor daño a artes y aparejos. Añadió que la tortuga laúd puede alimentarse de medusas, que consumen huevos de peces, un argumento que usan para explicar a los pescadores el vínculo entre conservar la especie y la productividad.
Costos y tecnología a futuro
Contreras estimó el costo de cada luz en unos 20 dólares, a los que se suman impuestos de importación. Una red de 1,6 kilómetros necesita unas cien, lo que supone una inversión aproximada de 2.000 dólares. Contreras lo comparó con la pérdida de un paño de red cortado cuando un animal queda enmallado, que estimó entre 500 y 1.000 dólares por faena. Para que el pescador lo vea como inversión, el equipo trabaja en estructurar y mostrar esos números, y en incentivos de mercado que reconozcan la pesca más sostenible. El ingeniero Guillermo Morán coincidió en que hoy la sostenibilidad es también parte de la comercialización.
En lo técnico, Contreras señaló que el equipo explora un diseño con carga externa o una fuente de energía basada en la salinidad del agua. El objetivo es una vida útil larga que no se convierta en una carga para quien pesca.
Ampliación: metas y alianzas en marcha
La ampliación plantea incorporar unas 500 embarcaciones y llegar a 2.000 pescadores. Contreras señaló que 50 pescadores de la cooperativa 8 de Diciembre ya recibieron capacitación y que en septiembre realizaron una primera agenda de ampliación en el norte de Manabí. Según explicó, se suscribió un primer acuerdo de apoyo a la conservación del corredor marino de Manabí, mientras que la expansión hacia Santa Elena y Guayas está prevista para los próximos dos años. El acercamiento con Fenacopec, indicó, deberá formalizarse en las semanas siguientes.
Como criterios para sumar comunidades mencionó que las cooperativas estén organizadas y constituidas, y que usen red de enmalle. La invitada mencionó financiamiento del Gobierno del Reino Unido y del Programa de Pequeñas Donaciones del PNUD Ecuador para esta etapa. También prevé integrar a mujeres y jóvenes, y difundir las prácticas para generar conciencia en los mercados.
Liberación segura y papel de las autoridades
Mayi Zambrano planteó que prevenir debe complementarse con una respuesta adecuada cuando un animal ya quedó atrapado. Contreras respondió que los pescadores reciben capacitación en liberación segura, para ellos y para las especies, y que revisan manuales públicos para validarlos en campo con los propios pescadores. Anunció además publicaciones científicas del proyecto en los próximos meses.
Sobre las autoridades, señaló que desde 2022 el proyecto recibió cartas de apoyo para la investigación y que ha retomado reuniones con los sectores de ambiente, pesca y agricultura. Pidió regularización para los pescadores y que se activen los programas de incentivos previstos en la ley de pesca.
Reconocimiento en los Premios Verdes
Contreras contó que el proyecto estuvo entre los 52 finalistas de la 11.ª edición de los Premios Verdes, a la que se presentaron más de 2.000 proyectos de Latinoamérica y Centroamérica. Fue uno de los cinco finalistas de la categoría de ecosistemas marinos y, según explicó, quedó en segundo lugar en esa categoría. Dos pescadores acompañaron al equipo en la gala en Cuenca. Ecuador presentó más de 102 proyectos, y dos llegaron a la final en ecosistemas marinos.
Un contexto de mar cambiante
Al inicio de la emisión, el ingeniero Guillermo Morán habló desde Puerto Ayora, en Santa Cruz (Galápagos). Relató que los pescadores artesanales de allí notan temperaturas inusualmente altas del aire y del agua, con efectos en las capturas y en el acceso a los caladeros de langosta. Contreras relacionó la urgencia de proteger a las especies con los efectos del fenómeno de El Niño y del cambio climático sobre la pesca.
La entrevista completa con Janneth Contreras, con más detalle sobre el diseño del piloto, los costos y la ampliación del proyecto, está disponible en el programa: https://www.youtube.com/watch?v=W39KxdQ4IR4


