Calamar gigante: países del Pacífico Sudeste buscan una posición común para ordenar una pesquería que supera los USD 1.000 millones
Ecuador, Perú y Chile avanzan hacia una visión regional para fortalecer la investigación, establecer límites precautorios en alta mar y defender el futuro de una pesquería de la que dependen miles de empleos.
El futuro del calamar gigante o pota (Dosidicus gigas) comienza a ocupar un lugar prioritario en la agenda pesquera del Pacífico Sudeste. Ecuador, Perú y Chile comparten un recurso altamente migratorio que sostiene miles de empleos, abastece mercados internacionales y representa, en conjunto, más de USD 1.000 millones anuales en exportaciones.
Sin embargo, mientras los países costeros han desarrollado diferentes medidas para administrar sus pesquerías dentro de sus aguas jurisdiccionales, en alta mar persisten importantes vacíos de ordenamiento.
Esta fue una de las principales preocupaciones abordadas durante el Taller Regional sobre la Sostenibilidad del Calamar Gigante, organizado por el Comité para el Manejo Sustentable del Calamar Gigante del Pacífico Sur (CALAMASUR) y la Comisión Permanente del Pacífico Sur (CPPS), que reunió en Perú a representantes gubernamentales, científicos, pescadores artesanales, armadores, procesadores, exportadores y organizaciones de la sociedad civil.
Los resultados del encuentro fueron analizados en el Programa #370 de Azul Sostenible junto a Renato Gozzer, asesor técnico de CALAMASUR, y Guillermo Morán, director ejecutivo de TUNACONS y representante de Transmarina durante el taller.
Una región que necesita actuar como bloque
Para Gozzer, uno de los resultados más importantes no fue todavía una nueva medida pesquera, sino haber conseguido sentar en una misma mesa a actores que hasta ahora trabajaban de manera poco articulada.
Institutos científicos como IMARPE de Perú, IFOP de Chile e IPIAP de Ecuador compartieron espacio con autoridades, organizaciones pesqueras artesanales, empresas, ONG y organismos internacionales.
El reto ahora es transformar esa convergencia en una posición regional concreta.
La necesidad de coordinación adquiere especial relevancia porque el calamar gigante se desplaza entre aguas jurisdiccionales y alta mar. Por ello, las decisiones adoptadas individualmente por un país pueden resultar insuficientes si el esfuerzo pesquero continúa creciendo fuera de las 200 millas.
Para Morán, Ecuador, Perú y Chile necesitan conectar sus políticas nacionales con una estrategia regional capaz de defender los intereses presentes y futuros de sus sectores pesqueros.
Miles de empleos dependen del recurso
La dimensión social y económica de esta pesquería fue otro de los ejes centrales.
Según las cifras expuestas por Gozzer durante la entrevista, Perú cuenta con más de 31.000 pescadores artesanales vinculados a la captura de calamar gigante, mientras que el empleo posterior a la captura se estima entre 70.000 y 130.000 puestos.
En Chile, la flota artesanal operativa puede alcanzar alrededor de 2.000 embarcaciones al año, equivalentes a aproximadamente 6.000 empleos directos considerando sus tripulaciones.
Ecuador también mantiene una participación relevante y, según se destacó durante el taller, el calamar gigante aparece entre las principales especies registradas dentro de los desembarques de la pesca artesanal nacional.
A esto se suma su importancia comercial. Las exportaciones combinadas de Ecuador, Perú y Chile superan ampliamente los USD 1.000 millones anuales, con Perú como principal productor regional.
Pero su potencial no termina en la exportación.
El calamar gigante posee un rendimiento comestible estimado entre 70 % y 75 %, además de aportar proteína de alta calidad y grasas insaturadas. Por ello, los especialistas consideran que también existe una oportunidad para incrementar su participación en las políticas de seguridad alimentaria y consumo interno de los países de la región.
El vacío de regulación en alta mar
Uno de los puntos más sensibles es lo que ocurre fuera de las jurisdicciones nacionales.
Gozzer sostuvo que el sistema actual de manejo del calamar gigante en alta mar es insuficiente y recordó que existen limitaciones en el intercambio de información científica y en la capacidad de traducir ese conocimiento en medidas efectivas dentro de la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (SPRFMO).
Mientras Ecuador, Perú y Chile aplican dentro de sus jurisdicciones medidas como temporadas de pesca, límites de captura u otras herramientas de ordenamiento, en alta mar todavía no existe un límite total de captura que establezca cuánto calamar gigante puede extraerse de manera sostenible.
La preocupación aumenta por el crecimiento de las capturas.
De acuerdo con las cifras señaladas durante el programa, esta pesquería se movía anteriormente en niveles aproximados de entre 700.000 y un millón de toneladas, pero en años recientes las capturas globales han llegado a bordear los 1,3 millones de toneladas, impulsadas especialmente por el crecimiento de las flotas de aguas distantes.
Para los representantes de la pesca artesanal, esperar indefinidamente por una solución científica y política ya no es una alternativa.
El incremento de la oferta también puede repercutir sobre los precios internacionales al mismo tiempo que los pescadores locales enfrentan mayores costos operativos, particularmente por combustible.
Ecuador propone un TAC precautorio de 650.000 toneladas en alta mar
En este escenario, Ecuador llevó al taller una propuesta concreta.
Morán presentó una iniciativa técnica para establecer un Límite Total Admisible de Captura (TAC) interino de 650.000 toneladas para la pesquería de calamar gigante en alta mar dentro del área de la SPRFMO.
La propuesta plantea aplicar el principio precautorio mientras se consolida una evaluación científica del stock que permita determinar con mayor precisión los niveles sostenibles de extracción.
El mecanismo sería revisable y buscaría evitar que el esfuerzo continúe creciendo ilimitadamente mientras la ciencia regional avanza.
Además, la iniciativa contempla un aspecto estratégico: cualquier distribución futura del acceso al recurso en alta mar debería reconocer tanto la participación histórica como las legítimas aspiraciones de desarrollo de los países costeros.
Para Ecuador, esto es especialmente relevante ante la posibilidad de desarrollar en el futuro una pesquería de calamar gigante más importante fuera de sus 200 millas.
Gozzer señaló que la propuesta tuvo una recepción positiva entre los participantes porque permitiría frenar temporalmente el crecimiento de las capturas mientras se fortalece la base científica y, al mismo tiempo, reservaría espacio para la participación futura de los Estados ribereños.
“El calamar gigante habla español”
La ciencia fue otro de los grandes temas del encuentro.
Los institutos de investigación de Ecuador, Perú y Chile desarrollan trabajos sobre genética, crecimiento, marcaje, distribución, intercambio de datos y otros componentes necesarios para comprender la dinámica del recurso.
El problema, según los especialistas, no es únicamente la falta de información, sino la falta de coordinación.
De allí surgió una de las frases que marcó el taller: “el calamar gigante habla español”.
El concepto resume una dificultad práctica. Gran parte del conocimiento científico se produce en Ecuador, Perú y Chile, pero las principales discusiones dentro de la SPRFMO se desarrollan predominantemente en inglés y, en ocasiones, en lugares geográficamente muy alejados del Pacífico Sudeste.
La próxima reunión científica relacionada con el recurso, por ejemplo, tendrá lugar en las Islas Feroe, una distancia que puede representar una barrera presupuestaria para científicos y, especialmente, para representantes de la pesca artesanal.
Los participantes plantearon por ello la necesidad de fortalecer un espacio científico regional previo, donde los investigadores puedan intercambiar información, desarrollar análisis conjuntos y construir posiciones técnicas antes de llegar a las discusiones internacionales.
También se señaló la conveniencia de impulsar con mayor frecuencia reuniones internacionales en países de la región para facilitar la participación de científicos, autoridades y pescadores directamente vinculados con la pesquería.
China, el actor determinante en alta mar
La participación de China también ocupó una parte importante de la discusión.
Según Gozzer, la flota china concentra actualmente prácticamente la totalidad de las capturas de calamar gigante realizadas en alta mar dentro de esta pesquería y, durante los años de funcionamiento de la SPRFMO, las propuestas para avanzar hacia mayores medidas de ordenamiento han enfrentado dificultades para alcanzar consensos.
Para el especialista, el objetivo regional no debería ser excluir a China, sino lograr que pase de una posición reactiva frente a nuevas regulaciones hacia un escenario de cooperación.
Ese diálogo, sin embargo, tendría mayores posibilidades de éxito si Ecuador, Perú y Chile llegan a las negociaciones internacionales con una posición coordinada.
Durante el programa también se destacó la necesidad de involucrar a otros miembros de la SPRFMO interesados en fortalecer el manejo sostenible de las pesquerías de alta mar.
Del diálogo a las decisiones
El Taller Regional sobre la Sostenibilidad del Calamar Gigante no terminó con una nueva regulación internacional ni resolvió todas las diferencias existentes. Pero dejó sobre la mesa las piezas que podrían permitir construirla.
Científicos, gobiernos, pescadores y sector privado identificaron la necesidad de mejorar la coordinación regional, fortalecer el intercambio científico, incrementar la representación de los países costeros y avanzar hacia medidas precautorias en alta mar.
Ahora comienza la etapa más difícil: convertir esa visión común en propuestas capaces de prosperar dentro de la SPRFMO.
Gozzer advirtió que el proceso debe avanzar con sentido de urgencia, porque las consecuencias de no actuar podrían sentirse directamente sobre las economías costeras.
“El costo de no actuar puede ser muy alto”, enfatizó al cierre de la entrevista, recordando que detrás de las discusiones científicas y diplomáticas existen miles y decenas de miles de empleos.
El mensaje que deja el encuentro es claro: para una especie que desconoce fronteras, Ecuador, Perú y Chile difícilmente podrán construir sostenibilidad actuando por separado.
El desafío ahora será demostrar que el Pacífico Sudeste también puede hablar con una sola voz.