Programa #344: Desarrollo sostenible de la acuicultura en México y Latinoamérica
El oceanólogo Juan Carlos Lapuente, director general del Instituto de Desarrollo Acuícola de Baja California, repasó la acuicultura mexicana: trucha marina, ostión, peces marinos, algas, falta de política pública y el reto de organizar a los productores.

La acuicultura aporta una parte creciente del alimento acuático del mundo, pero América Latina todavía pesa poco en esa producción. Para entender qué ocurre en México, un país con casi tres décadas de experiencia en cultivos, Azul Sostenible entrevistó al oceanólogo Juan Carlos Lapuente, especialista en acuicultura y restauración de ecosistemas marinos y director general del Instituto de Desarrollo Acuícola de Baja California desde 2025.
Un instituto privado para llevar tecnología al cultivo
Lapuente explicó que egresó de la carrera en 1995 y que fue productor de ostiones, almejas y mejillones durante unos 20 años. Después impulsó, desde el sector privado, el Instituto de Desarrollo Acuícola, que ofrece proyectos "llave en mano" y acompaña a inversionistas en el desarrollo de sus empresas. Durante ocho años trabajó en el Instituto Nacional de Pesca y Acuacultura como director de acuicultura y volvió al instituto en 2025.
Señaló que el mayor proyecto del instituto es el cultivo comercial de trucha marina (steelhead), que comenzó a principios de este año con una empresa de capital chileno. Según relató, no encontró inversión en México y el proyecto atrajo a esos inversionistas por la cercanía con el mercado de Estados Unidos.
Camarón, tilapia y ostión: una historia de avances y estancamientos
Según Lapuente, México fue pionero en el cultivo de camarón y llegó a producir entre 200.000 y 400.000 toneladas anuales, pero se estancó. Lo atribuyó a un modelo de cultivo extensivo en pocas regiones, como Sonora y Sinaloa, y a enfermedades como el Taura y la mancha blanca. Dijo que ahora ve proyectos más intensivos y controlados, y que el país mira con interés a Ecuador, que ya produce cerca de un millón de toneladas.
De la tilapia afirmó que vive años buenos y malos, y que hoy ronda las 200.000 toneladas. Indicó que México importa unas 400.000 toneladas al año de tilapia y otros filetes, entre ellos la basa de Vietnam. En ostión estimó una producción cercana a 4.000 toneladas anuales, basada sobre todo en la especie gigas. Explicó que se busca diversificar con especies nativas del Golfo de México, como el ostión virginica, y recuperar zonas donde los bancos naturales se perdieron por el azolve de las lagunas costeras.
Peces marinos, totoaba y trucha: las apuestas de la maricultura
Lapuente describió las inversiones más fuertes en piscicultura marina: empresas de jurel (Seriola lalandi y Seriola rivoliana) instaladas en La Paz, que, según dijo, alcanzan unas 2.000 toneladas anuales cada una y compiten con el producto silvestre. También mencionó desarrollos con huachinango, robalo y pargo.
Sobre la totoaba, especie endémica que estuvo al borde de la extinción por la pesca para exportar su vejiga natatoria, explicó que una empresa la cultiva y que las poblaciones nativas se han recuperado. Sin embargo, sigue protegida por la norma mexicana NOM-059 y esa condición limita su exportación. Para Lapuente podría ser para México lo que el salmón es para Chile, por su buena conversión alimenticia y su rápido crecimiento.
En el caso de la trucha, detalló que, como Baja California carece de agua dulce, el instituto desarrolló la preengorda en sistemas de recirculación hasta unos 200 gramos y luego traslada los peces al agua de mar. Añadió que la primera empresa debe hacerlo todo por sí misma, porque no existen prestadores de servicios para las jaulas y otras labores.
Organización de productores, mercado y consumo
Para Lapuente, la tecnología y el talento ya existen; lo que falta es organización entre productores y mejor acceso a los mercados de volumen, como los supermercados. Puso como ejemplo a Colombia, que a su juicio exporta a Estados Unidos con plantas y esquemas compartidos. Dijo además que la delincuencia organizada ha golpeado al sector acuícola y obligó a cerrar granjas en algunas zonas.
Indicó que la pesca sigue siendo predominante en México y que genera muchos más empleos: calculó una proporción cercana a 70 y 30. El ingeniero Guillermo Morán, ingeniero pesquero y especialista en pesca sostenible, recordó que, según la FAO, la acuicultura ya superó a la pesca de captura en producción y que la región latinoamericana representa alrededor de un 3 % del total, frente al 91 % de Asia.
El conductor y Lapuente coincidieron en que hace falta educar al consumidor y promover el pescado local. Lapuente observó que el salmón chileno domina los restaurantes mexicanos y llega más barato que la trucha marina local. La conductora Mayi Zambrano planteó que el auge del salmón se explica en parte por las redes sociales y que faltan influenciadores que promuevan especies propias como el robalo o la corvina. Morán invitó al público a preguntar qué pescado come, más allá de pedir un plato "de pescado".
Política pública: del apoyo a la escasez
Morán sostuvo que el desarrollo de la maricultura requiere política de Estado, como ocurrió con el salmón en Chile y con los cultivos marinos en Japón, donde dijo haber visto apoyos para alimento, tecnología y capacitación.
Lapuente describió un panorama muy distinto en México. Afirmó que hoy casi no hay apoyo a la acuicultura y que existe un programa de 15 millones de pesos para repartir entre todos los acuicultores y pescadores, de unos 5.000 a 7.000 pesos anuales por persona. Recordó que antes el país llegó a tener más de 60 centros acuícolas con desarrollo tecnológico y capacitación, y que luego hubo apoyos directos a pequeños empresarios, que según él se vieron afectados por la corrupción. Dijo que el nuevo programa de financiamiento que se pretende arrancar exige aportar el doble de lo que se recibe.
Morán insistió en que los gobiernos de la región no deben suspender el apoyo al sector, y que ese respaldo debe llegar también a los pescadores artesanales que quieren cultivar, como los que producen ostras en Ecuador.
Algas y concesiones en el mar
Lapuente trabaja además en Regenerative Ocean Project (ROP), un proyecto de cultivo de algas marinas impulsado por el grupo México Azul, formado por empresarios buzos. Explicó que comenzaron con un permiso de fomento en la península de Yucatán y que el plan contempla concesionar 50 hectáreas en el mar, repartidas en parcelas que la empresa entregaría a pescadores para que cultiven algas. La empresa se encargaría del desarrollo tecnológico, la transformación, por ejemplo en carragenina, y la venta.
Dijo que ya cuentan con una marca, Mayan Moss, orientada a productos de bienestar, y que el siguiente paso con el mismo modelo sería el ostión. Según Lapuente, el objetivo es que el productor, que sabe cultivar, se asocie con quienes sabe vender, y que las especies de bajo nivel trófico aporten al ecosistema.
Lapuente es también presidente electo de la Sociedad Mexicana de Acuacultura, desde donde, afirmó, buscan resolver problemas del sector, entre ellos la discusión de la reforma a la Ley de Aguas.
Vea la entrevista completa
Si le interesa conocer con más detalle cómo avanza la acuicultura mexicana y qué lecciones deja para Ecuador y la región, puede ver la emisión completa en https://www.youtube.com/watch?v=Sex3w8fcVNk.


