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Programa #352: Jaiba morada causa graves pérdidas a pescadores artesanales de Esmeraldas y Manabí

Juan Pablo Ureta, presidente de la cooperativa 11 de Noviembre de La Cabulla (Pedernales), relató cómo la abundancia de jaiba morada destruye redes y espineles en Esmeraldas y Manabí, y qué piden los pescadores artesanales a las autoridades.

Portada del programa 352 de Azul Sostenible: Jaiba morada causa graves pérdidas a pescadores artesanales de Esmeraldas y Manabí
Foto: Azul Sostenible / youtube.com

Una abundancia inusual de jaiba morada, conocida en el norte de Manabí como peseña, tiene paralizada a buena parte de la flota artesanal de Esmeraldas y Manabí. Lo explicó en Azul Sostenible Juan Pablo Ureta, presidente de la cooperativa 11 de Noviembre de la caleta pesquera La Cabulla, en Pedernales, Manabí. Describió pérdidas de material de pesca, el temor de los pescadores a salir al mar y las gestiones que adelantan ante las autoridades.

Qué es la jaiba morada y desde cuándo afecta a la pesca

Según Ureta, el problema se advirtió en febrero. Durante la veda del camarón langostino, que según indicó se extendió del 1 de enero al 15 de febrero, los pescadores trabajaron con trasmallo en pesca blanca y ya empezaron a ver algunos ejemplares. Al reabrirse la pesca de camarón, desde el 15 de febrero, las redes camaroneras subieron llenas de jaiba morada.

El dirigente precisó que la especie no es comestible: dijo que es casi pura agua y que no tiene carne. Añadió que, en grandes cantidades, desprende una sustancia irritante que, según relató, daña la piel de las manos de quienes la manipulan.

Redes y espineles destruidos

Ureta explicó que los animales se enredan en las mallas, las muerden al intentar liberarse y las dejan inservibles. Afecta, dijo, a redes camaroneras y a trasmallos de distintas luces de malla, de monofilamento y de piola. De una red solo se salvan los cabos y las gollas; la malla debe desecharse.

También se ven afectados los espineles, que se usan para pescar dorado, cabezudo y camotillo. Según el dirigente, la jaiba se come la carnada, daña el nailon y hace perder anzuelos. Aseguró que la pesca de altura pierde más, porque sus materiales son más caros y las faenas implican combustible, comida y hielo.

Como estimación, Ureta indicó que una embarcación suele equiparse con entre 15 y 20 paños y que la pérdida por embarcación puede ir de 300 a 400 dólares. Calculó que un día de pesca perdido, ya sea por no salir o por daños en el arte, puede costar entre 200 y 400 dólares. Señaló además que muchos pescadores tienen créditos bancarios que deben seguir pagando.

Una presencia que va de la orilla a las 100 millas

El presidente de la cooperativa afirmó que la jaiba aparece desde cerca de la milla hasta unas 100 millas de la costa, y que afecta tanto a la pesca costera como a la de altura. Contó que en el mar se han visto grandes manchas flotando y que los pescadores creen que las corrientes y el cambio de marea la desplazan. También indicó que muchos ejemplares llevan huevos, por lo que teme que la abundancia continúe.

Según Ureta, la especie ya se había presentado en años anteriores, pero se retiraba pronto. Esta vez, dijo, lleva entre 15 y 20 días, y la mayor parte de la flota está parada porque los pescadores prefieren no arriesgar sus artes de pesca. El material dañado no se devuelve al mar: se entierra, se quema o se entrega al recolector de basura.

Posibles causas: una hipótesis por investigar

El ingeniero Guillermo Morán prefirió no hablar de plaga, porque se trata de una especie del ecosistema. Planteó que factores climáticos, como un calentamiento de las aguas, podrían explicar su abundancia, y recordó que algunos expertos la consideran un indicador de aguas cálidas. Advirtió que es una hipótesis y que faltan estudios, entre ellos sobre su ciclo biológico y sus depredadores naturales.

Ureta añadió que los pescadores se preguntan si se aproxima un fenómeno de El Niño, pero aclaró que no lo saben. El conductor pidió que los científicos recojan también la experiencia histórica de los pescadores, que han visto episodios similares.

Investigación y posible aprovechamiento

Ureta dijo que no se ha investigado si la especie sirve para algo. Hizo un llamado al Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca (IPIAP) para que estudie el fenómeno y ofreció lanchas de los pescadores para apoyar el trabajo. Indicó que buscarán un acercamiento con la universidad de Pedernales y con los biólogos locales.

El ingeniero Morán planteó que, si la investigación aplicada lo permite, podría explorarse un uso, por ejemplo en harina de pescado o en biotecnología marina para cosmética o medicina. Subrayó que son posibilidades que habría que comprobar y que los pescadores necesitan asistencia técnica, científica y económica.

Qué piden los pescadores

Ureta explicó que las caletas de Esmeraldas y Manabí levantaron informes y videos con la Federación Nacional de Cooperativas Pesqueras del Ecuador (Fenacopec), cuya presidenta, según dijo, es la licenciada Gabriela Cruz. Indicó que ya presentaron una propuesta y un proyecto al Gobierno nacional, al ministro, a la viceministra y a organizaciones no gubernamentales, y que esperan respuesta en los próximos días.

Entre sus pedidos mencionó apoyo con materiales para reponer redes, trasmallos y espineles, y créditos rápidos, cómodos y con pocos requisitos. Señaló que preparan informes para presentar a alcaldes y prefecturas. El conductor propuso que los pescadores de otras zonas, como Santa Elena o Guayas, comuniquen si hay presencia de la especie para reunir más información.

La conductora Mayi Zambrano ofreció seguir difundiendo el tema para que llegue a las autoridades competentes.

Para escuchar la entrevista completa con Juan Pablo Ureta y el análisis del ingeniero Morán, vea la emisión en https://www.youtube.com/watch?v=06Mie1-S80o

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