Programa #353: ISOSPAM, innovación y sostenibilidad de la pesca artesanal en el norte de Manabí
David Bone, dirigente pesquero artesanal de Cojimíes, cuenta cómo ISOSPAM pasó de seis a 18 organizaciones. El proyecto paga mejor la concha de talla regulada, procesa y vende con marca propia, cultiva ostras y prepara una ruta turística.

Una red de organizaciones pesqueras artesanales del norte de Manabí demuestra que la sostenibilidad también mejora el precio y abre mercados. Es el proyecto de innovación y sostenibilidad del sector pesquero artesanal de Manabí, ISOSPAM, que David Bone, dirigente pesquero artesanal de Cojimíes, cantón Pedernales, presentó en Azul Sostenible.
El ingeniero Guillermo Morán conoció la iniciativa durante la cumbre pesquera nacional de Manta, realizada esa misma semana. Allí reflexionaron representantes de los sectores artesanal e industrial sobre los problemas del sector y sus perspectivas. Morán invitó a Bone al programa porque le entusiasmó ver a organizaciones artesanales trabajando de forma organizada y con apoyo de la cooperación internacional.
Una red que creció de seis a 18 organizaciones
Según Bone, la idea nació en Canoa, cantón San Vicente, y luego se extendió a Cojimíes. La impulsó la fundadora del proyecto, a quien describió como una profesional muy comprometida con los pescadores artesanales. El proyecto empezó con seis organizaciones de la zona norte de Manabí y hoy suma 18. Bone calculó que lleva casi cuatro años en marcha.
Bone atribuyó el avance a la cooperación italiana y a la Universidad Politécnica Salesiana. La universidad aporta técnicos, biólogos, economistas y abogados, además de estudiantes en prácticas, y también ha contribuido económicamente. El conductor señaló que las asociaciones de la red atienden a unos 800 pescadores.
Unión y confianza como punto de partida
El presidente de la organización recordó que muchos pescadores perdieron la fe en las instituciones. Según dijo, fundaciones y entidades públicas ofrecieron capacitaciones y proyectos que quedaron en palabras. Aseguró que devolver esa confianza fue difícil, y que el primer paso es la unión y la voluntad.
A los pescadores de otras caletas les recomendó tocar puertas y gestionar apoyos con proyectos bien estructurados, elaborados con ayuda de un abogado, un técnico o un biólogo. La conductora Mayi Zambrano añadió que los tiempos de veda pueden aprovecharse para ello. También propuso que estudiantes universitarios armen proyectos junto a los pescadores como parte de sus tesis.
Bone insistió además en que el Estado no resolverá por sí solo los problemas del sector. Sostuvo que los pescadores deben cuidar su recurso y que las vedas son útiles si se socializan en las comunidades.
Observatorio y valor agregado
El observatorio de la pesca artesanal del proyecto se dedica a la investigación y al monitoreo diario. Según Bone, permite saber qué especies migran, cuáles están en riesgo o se mueren por contaminación y cuáles llegan nuevas. Las pesquerías más importantes de la zona son el langostino y la corvina.
En su planta de Cojimíes procesan y venden productos como concha prieta ahumada en frasco con aceite de oliva, pinchagua curada, langostino con hierbas naturales, y hamburguesas y salchichas de camarón. En esa elaboración participan asociaciones de la red, entre ellas pescadores recolectores de concha de El Churo y una asociación de Chamanga, en Esmeraldas. Bone explicó que el proyecto compra primero a los pescadores de la red para evitar al intermediario y pagar un precio justo. Cuenta con registro sanitario y marca propia.
En la concha, el proyecto compra solo ejemplares de 4 centímetros en adelante y entregó una regla a cada recolector para medirlos. Antes, según Bone, se vendía concha de todo tamaño, incluso de 2 centímetros. La medida busca que los recolectores dejen de extraer ejemplares pequeños a cambio de un mejor precio.
Morán destacó que la sostenibilidad es también un valor agregado, porque mejora precios y condiciones comerciales, y que la trazabilidad y la marca refuerzan ese esfuerzo. Recordó que los pescadores conocen las áreas de cría y reproducción, y que el manejo técnico debe hacerse junto a ellos.
Dónde comprar
Bone indicó que la tienda de Cojimíes funciona junto al centro de interpretación y al observatorio. Hay otros puntos de venta en Quito y en Bahía de Caráquez. Para Chone, donde dijo que el alcalde ofreció un espacio, el proyecto prepara otro punto. Quito es donde más venden. Ante la consulta del público, mencionó la posibilidad de enviar pedidos empacados al vacío y refrigerados, y la de abrir un punto de venta en Guayaquil, que aún no se ha discutido a fondo.
Zambrano explicó que el catálogo de productos se consulta mediante el enlace de WhatsApp que figura en el Instagram del proyecto, y que ofrece pedidos por ese medio. Entre los artículos citó camarón en cola, langostinos, ostras, hamburguesas de camarón, camarones apanados y conserva de conchas ahumadas.
Maricultura: la apuesta de las ostras
La asociación de Cañaveral, en Cojimíes, cultiva ostras desde hace cerca de tres años, según Bone, con una participación destacada de mujeres. Contó que el primer intento se perdió con el fenómeno de El Niño, porque la ostra no tolera el calor, y que el proyecto financió nueva semilla. La segunda siembra tuvo buenos resultados. Según dijo, cada seis o siete meses la ostra está lista para la venta.
El principal obstáculo, indicó, es la comercialización: la ostra se consume sobre todo en hoteles y restaurantes de categoría. La vende a 70 centavos la unidad a negocios, con un precio mayor para el consumo personal.
Bone explicó que, hace unos 10 o 15 años, una salida de pesca de corbina podía rendir 10 o 12 quintales. Hoy, dijo, a veces se capturan unas 50 libras o nada. Opinó que las especies no solo migran, sino que se están acabando, y consideró la maricultura el futuro del sector artesanal. Morán, que lleva unos 20 años defendiendo esa vía para el país, señaló que exige inversión y aprendizaje técnico. Añadió que forma parte de la economía azul, junto con la pesca sostenible y el turismo.
Turismo y expansión
Entre los próximos pasos, Bone mencionó el turismo. El proyecto busca recursos con otras ONG y fundaciones para impulsar una ruta turística y gastronómica desde Bahía y Chone, con senderos y restaurantes comunitarios gestionados por las organizaciones. También quiere replicar el modelo en Esmeraldas y, más adelante, en otras provincias, aunque depende de la financiación y de las organizaciones que quieran sumarse.
Calamar gigante en alta mar
Al cierre, Morán recordó que los países debían decidir en la semana siguiente sobre la pesquería de calamar gigante en alta mar. Se ha propuesto limitar a las flotas de otros países para evitar el colapso de las pesquerías artesanales de calamar, sobre todo en Perú y Chile. Ecuador, que espera aprovechar más ese recurso, lleva una propuesta para ordenar la pesquería.
Para escuchar a David Bone explicar el proyecto, ver las imágenes de ISOSPAM y conocer el resto de la conversación, puede ver la emisión completa en https://www.youtube.com/watch?v=7IWJLe5NtIw.


