Programa #360: consumo de atún, beneficios e incentivos para comer más pescado
El consultor internacional Mario Aguilar Sánchez, desde México, explicó cómo se fomenta el consumo de atún y de productos del mar, qué dice la FAO sobre su sostenibilidad y por qué el comercio, más que los subsidios, puede beneficiar a pescadores y consumidores.

Ecuador es un país exportador de atún, pero su consumo interno de pescado sigue siendo un desafío. Ese fue el punto de partida de la entrevista con Mario Aguilar Sánchez, consultor privado desde México, quien explicó cómo un país puede aumentar lo que sus habitantes comen de producto pesquero y por qué hacerlo beneficia a toda la cadena, desde el pescador hasta el consumidor.
Aguilar Sánchez, abogado de formación, contó que representó a México en foros multilaterales y organismos regionales de pesca durante más de 20 años y que encabezó la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca de su país durante seis. Hoy asesora en temas pesqueros y oceánicos de alcance internacional. La conversación fue con el ingeniero Guillermo Morán, y la conductora Mayi Zambrano llevó los saludos y las preguntas del público.
Una agenda internacional que afecta a la pesca
Antes de la entrevista, el conductor comentó su semana de trabajo: un foro con jóvenes de biología marina en Manta sobre pesca sostenible y reuniones en Panamá. Informó además que Ecuador prevé participar, con la cancillería al frente y el sector privado, en una reunión en Nueva York sobre el acuerdo de especies altamente migratorias. Allí se tratará la relación entre el nuevo tratado de biodiversidad más allá de las 200 millas y las organizaciones regionales de pesca.
El presentador sostuvo que esos marcos internacionales ayudan, pero que no deben confundir el trabajo que las organizaciones regionales realizan desde hace décadas. Afirmó que esas entidades publican sus informes y resoluciones y que las ONG pueden calificar para participar.
Qué hizo México para comer más atún
Aguilar Sánchez relató que la política mexicana de fomento nació de una circunstancia. Tras desarrollar una flota atunera importante en las décadas de 1970 y 1980, México sufrió el embargo atunero de Estados Unidos, vinculado a la mortalidad incidental de delfines. Ante la falta de salidas comerciales, la industria y las autoridades apostaron por el mercado interno con campañas, entre ellas una tonada pegajosa que invitaba a comer atún.
Según explicó, la técnica de pesca se corrigió en el marco de la comisión que regula el atún en el Pacífico oriental y varias organizaciones ambientales estadounidenses respaldaron después el fin del embargo. Desde los años ochenta y noventa, dijo, el mercado nacional fue una prioridad para la industria mexicana y funcionó como una especie de seguro ante las fluctuaciones externas.
El invitado recordó que el consumo per cápita de pescado en México era de unos 8,9 kilos en 2012 y llegó a 13 kilos a fines de 2018, tras renovar las campañas junto con la FAO. Atribuyó el resultado a que el atún en lata ofrece proteína de alta calidad a un precio accesible, y lo describió como un «lingote de proteína». Según su análisis, las campañas específicas, que no tienen por qué ser complejas, pueden elevar el consumo.
Consumo, salud y sostenibilidad según la FAO
Con láminas de apoyo, Aguilar Sánchez citó datos de la FAO. Señaló que el consumo de pescado crece alrededor de 3 % anual, por encima del 2,7 % de las carnes bovina, de ave y porcina combinadas. También indicó que el consumo promedio de América Latina, cercano a 10 kilos por persona, está por debajo del promedio mundial de unos 20 kilos.
Sobre el atún, mencionó la publicación Sofía de la FAO: según esa cifra, el 87 % de las poblaciones de túnidos a nivel mundial se explota de forma sostenible y el 13 % está sobreexplotado. Añadió que el 99 % de las capturas de atún proviene de poblaciones saludables en términos de abundancia. Reconoció que la situación no es perfecta, pero la presentó como una buena noticia para el consumidor, que puede confiar en que contará con el producto a futuro.
En el plano de la salud, citó informes de la Organización Mundial de la Salud y la FAO. Según ellos, el pescado aporta cerca del 15 % de la proteína animal que se consume en el mundo y favorece la salud en todas las etapas de la vida, incluido el desarrollo del cerebro del feto durante el embarazo. Por eso, dijo, las autoridades de salud también tienen interés en promover su consumo.
Pescadores y consumidores, parte de la sostenibilidad
El invitado planteó que una pesca sostenible debe considerar al consumidor, que muchas veces desconoce cómo se captura el atún o el tamaño de un barco atunero. También pidió decisiones basadas en la ciencia, manejo internacional de las pesquerías y atención a la sostenibilidad social, es decir, al bienestar de quienes trabajan en el mar. Opinó que en el atún esa dimensión es de las mejores, aunque aún queda mucho por hacer.
El ingeniero Morán añadió que los pescadores pasan largas temporadas lejos de su familia y que requieren protección y condiciones adecuadas. Aguilar Sánchez los llamó «héroes anónimos» y señaló que los retos de América Latina difieren de los de otras regiones, como el trabajo forzado, que preocupa a la FAO en Asia y África. Por eso, dijo, los países deben participar en todos los foros para que las medidas respondan a la realidad de cada litoral.
Comercio, barreras y apoyos al sector
A pedido del conductor, el invitado repasó los instrumentos que influyen en la competitividad. Mencionó a la Organización Mundial del Comercio, el acuerdo sobre subsidios a la pesca, los tratados regionales, multilaterales y bilaterales, y recomendó que todos incluyan un apartado específico para los productos pesqueros que reconozca su carácter perecedero.
Citó además trabajos de la OMC sobre facilitación del comercio, según los cuales trámites administrativos y aduaneros pueden elevar el precio final al consumidor hasta en 240 % en países en desarrollo y 120 % en países desarrollados. Advirtió que los aranceles impuestos en un marco de incertidumbre afectan al país exportador y al consumidor, y que el pescado necesita estabilidad y previsibilidad en su comercio.
El presentador recordó que la región compite con países que otorgan fuertes subsidios para construir barcos y puertos o reducir tasas. Aguilar Sánchez respondió que los recursos públicos son limitados en cualquier país y que, si hubiera que elegir una vía, sería mejorar el comercio nacional e internacional y reducir sus costos, porque eso aporta recursos a pescadores, productores y consumidores.
¿Cuál es el mejor pescado?
Al final, la conductora Mayi Zambrano preguntó por su plato favorito. Aguilar Sánchez respondió que el mejor pescado es el más próximo: el atún donde se pesca atún, la trucha en la montaña o la tilapia donde hay una granja acuícola. Destacó el desarrollo de la acuacultura ecuatoriana y señaló que, con el camarón, Ecuador figura entre los cinco primeros países en producción pesquera total.
Recomendó involucrar a profesionales de la salud, cocineros y chefs, porque a partir de latas de atún o de sardina pueden prepararse platos sencillos. A su juicio, subir el consumo per cápita beneficia a toda la población.
Si desea escuchar la conversación completa, con los saludos del público y las láminas que presentó el invitado, puede ver la emisión en https://www.youtube.com/watch?v=089QlsfUmW8


